Translation Lockdown

Imag­ine que su lengua estu­viera hoy puer­tas aden­tro, en cuar­ente­na. La luz ape­nas entra, es pri­mav­era, se esper­a­ba col­or y vivaci­dad en los alrede­dores pero llueve ince­san­te­mente. En la medi­ana oscuri­dad nada sale y nada ingre­sa, ni el tiem­po. Las noches y los días son aho­ra úni­ca­mente los tra­ba­jos y los días, menu­da frase, Hes­ío­do, ¿qué tenías en la cabeza? No hay des­can­so para el espíritu, la con­tin­ua clar­i­dad es saber per­ma­nen­te­mente que no podremos cruzar esa puer­ta, y la noche, des­can­so de los mús­cu­los, diver­ti­men­to del áni­mo, ya no es la mis­ma. Ust­edes lenguas extran­jeras, ¿aún recuer­dan qué es tomarse una cerveza hela­da con los ami­gos de otras tier­ras? ¿Ves? A eso me refiero, al tér­mi­no de nue­stros encuen­tros clan­des­ti­nos. Así no se puede andar de romance en estos días. Has­ta mi crush con las lenguas muer­tas y sus dec­li­na­ciones sue­nan hoy a encuen­tro épi­co.

Que me dis­tan­cie dicen, que me acos­tum­bre a lle­var una más­cara, a no espar­cir mis neol­o­gis­mos. Aquí los cri­aré, mien­tras tan­to, para que cuan­do sea posi­ble cor­ran libres por las calles y hagan nuevos ami­gos; y resi­s­tiré todo lo que pue­da para no destacar pal­abras infec­ciosas, ni referirme al mal que nos aque­ja y decidió unificar nue­stros des­ti­nos para neu­tralizar todo acer­camien­to. Me pre­ocu­pa perder lo gana­do, todos los puentes con­stru­i­dos para cono­cer lenguas extrañas, para com­pren­der sus mecan­is­mos, su for­ma ale­gre de pon­er en mar­cha un ver­so, todas las pul­sa­ciones de una emo­ción, nue­va­mente medi­da y ensaya­da para alcan­zar un ángu­lo seme­jante al del poe­ma orig­i­nal, se pier­den aho­ra y son sólo un recuer­do de habil­i­dades pasadas, de voces que se tra­jeron más cer­ca y que aho­ra se desvanecen.

Me dicen, tam­bién, que mis sen­timien­tos no son biológi­cos, ni están deter­mi­na­dos, que mi soledad es una inven­ción de la Mod­ernidad, que si los ermi­taños de antes podían irse al bosque y esper­ar la ilu­mi­nación, si podían en noches fer­vorosa­mente ilu­mi­nadas oír la voz de Dios, yo tam­bién sen­tiría el calor de otras for­mas de com­pañía, y si Vir­ginia Woolf veía en su cuar­to muy pro­pio un esta­do cre­ati­vo pleno, que si el mis­mo Jesús se fue solo al desierto…pero no es lo mis­mo, ¿y si la lengua de Dios estu­viera dis­per­sa allí afuera? y ¿si toda creación naciera de una con­ver­sación, de un rumor en otro lado? Quizás toda pal­abra creado­ra naz­ca de una com­pli­ci­dad nece­saria.

Para ale­grarme, dicen que ya no sería impor­tante el con­tac­to con un poe­ma foras­tero, con sus cos­tum­bres curiosas, ris­i­bles, o llenas de ter­nu­ra. Mejor dicho, no sería for­zoso aguan­tar capri­chos, el mal humor, ni pre­ten­siones her­méti­cas; pero explíquen­me, entonces, ¿qué sen­ti­do tiene hablarse a uno mis­mo sin poder dis­en­tir y no com­pren­der, frus­trarse, quedarse a medio camino? porque en esa búsque­da entre mi umbral y el tuyo yo desenred­a­ba mi made­ja y hacía nudos nuevos. Me dirán, con una son­risa de quien ha leí­do mucho, que eche mano de mi dis­o­ciación de iden­ti­dad, que pon­ga a debatir a mi yo con mi ello, y que se amoti­nen con­tra mi superyó; pero, ami­gos, el con­tac­to que reclamo es sim­ple: la tra­duc­ción es cor­po­ral o no es. Un cos­mos mate­r­i­al que se acera a otro, mor­fos­in­taxis a la vista, para­lelis­mos que estrechan sus manos, tro­pos jugosos de un besi­to en la som­bra…

Sigo esperan­do, aho­ra todo es inte­ri­or, más pri­va­do, códi­gos inalien­ables, «abastéz­case con sus pro­pios clási­cos», me dicen, pero no puedo con­tenerme. Emi­ly Dick­in­son rea­parece, entonces, gen­erosa tras la ven­tana, porque ella más que nadie sabe de la aspereza de la soledad:

“Hope” is the thing with feathers–
That perches in the soul
And sings the tunes without the words –
And never stops – at all –

And sweetest –in the Gale– is heard–
And sore must be the storm–
That could abash the little Bird
That kept so many warm –

I’ve heard it in the chillest land –
And on the strangest Sea –
Yet, never, in Extremity,
It asked crumb – of Me.
“Esperanza” es un objeto con plumas –
Que se posa en el alma
Y canta las melodías sin palabras–
Y no se detiene nunca – para nada –

Y más dulce– en el Vendaval – es escuchado –
Y la tormenta debe estar tan adolorida –
Que pudo avergonzar al Pajarito
Que mantuvo la calidez en tantos–

Lo he oído en la tierra más fría –
Y en el Mar más extraño –
Pero, nunca, en Extremo,
Pidió miga alguna – de Mí.
(traducción mía)

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