La poesía de Margaret Cavendish

Mar­garet Cavendish (1623–1673) nació con el nom­bre de Mar­garet Lucas en Colch­ester, Inglater­ra, fue filó­so­fa, cien­tí­fi­ca, poeta, dra­matur­ga y ensay­ista. Pub­licó Poems and Fan­cies (1653), Worlds Olio (1655), Nature pic­tures (1671), entre otros. Igno­ra­da en su pro­pio tiem­po, es hoy un ref­er­ente para pen­sar no sólo la relación entre el alma y el cuer­po, el libre albedrío o la nat­u­raleza de las ideas, sino tam­bién la relación entre el ser humano y el mun­do ani­mal.

Sin estar entre­na­da for­mal­mente en filosofía, tuvo acce­so a la pres­ti­giosa Roy­al Soci­ety of Lon­don, de la cual su her­mano John era miem­bro y al “Cavendish Cir­cle” orga­ni­za­do por William, su mari­do. Sus ideas no sólo dialog­a­ron con los pos­tu­la­dos de René de Descartes, Baruch Spin­oza, David Hume, etc., sino que intro­du­jo temas pro­pios como la impor­tan­cia de la imag­i­nación en la vida humana, como se obser­va a con­tin­uación:

Of small Creatures, such as we call Fairies

Who knowes, but in the Braine may dwel
Little small Fairies; who can tell?
And by their several actions they may make
Those formes and figures, we for fancy take.
And when we sleep, those Visions, dreams we call,
By their industry may be raised all;
And all the objects, which through senses get,
Within the Braine they may in order set.
And some pack up, as Merchants do each thing,
Which out sometimes may to the Memory bring.
Thus, besides our owne imaginations,
Fairies in our braine beget inventions.[1]
De las pequeñas Criaturas, como las que llamamos Fantasías

Quien sabe, pero en el Cerebro podrían morar
Pequeñitas fantasías; ¿quién diría?
Y por sus varias acciones ellas podrían modelar
Esas formas y figuras, que por fantasía tomamos.
Y cuando dormimos, a aquellas Visiones, sueños les decimos,
Por su industria podrían se criadas todas;
Y todos los objetos, que a través de los sentidos llegan,
Dentro del Cerebro se podrían en orden.
Y algunas empacan, como los Mercaderes hacen con cada cosa,
Que a veces podría iluminar la Memoria.
Entonces, además de nuestras propias imaginaciones,
Las Fantasías en nuestro cerebro engendran invenciones. (Traducción mía)

Este es un poe­ma filosó­fi­co que priv­i­le­gia la inter­ven­ción de la imag­i­nación en la for­ma­ción del conocimien­to. Cavendish pos­tu­la que la fan­tasía, pro­duc­to de la imag­i­nación, orga­ni­za los recuer­dos, es capaz de pro­ducir nuevas impre­siones, y se respon­s­abi­lizan de las imá­genes oníri­c­as. Una de las ideas más desta­cadas de Cavendish fue su con­cep­ción de la nat­u­raleza como un con­jun­to de cuer­pos per­cep­tivos e inteligentes. Asimis­mo, con­sid­er­a­ba la mente como una enti­dad mate­r­i­al y las ideas como una especie de pin­turas pro­duci­das por la imag­i­nación:

The Fairies in the Braine, may be the causes of many thoughts

When we have pious thoughts, and thinke of heaven,
Yet goe about, not ask to be forgiven,
Perchance their [sic] preaching, or a Chapter saying,
Or on their knees devoutly they are praying.
When we are sad, and know no reason why,
Perchance it is, because some there doe dye.
And some place in the Head is hung with blacke,
Which makes us dull, yet know not what we lack.
Our fancies, which in verse, or prose we put,
Are Pictures which they draw, or Figures cut,
And when those fancies are both fine, and thin,
Then they ingraven are in seale, or ring.
When we have crosse opinions in the minde,
They in the Schooles disputing we shall finde.
When we of childish toyes doe thinke upon,
A Fayre may be whereto those people throng,
And in those stalles may all such knacks be sold;
As Bels, and Rattles or bracelets of Gold.
Or Pins,Pipes, Whistles are to be bought there,
And thus within the Head may be a Fayre.
When that our braine with amorous thoughts doth run,
Are marrying there a Bride with her Bride-groom.
And when our thoughts are merry, humours gay,
Then they are dancing on their Wedding day.[2]
Las Fantasías en el Cerebro, podrían ser las causas de muchos pensamientos

Cuando tenemos pensamientos piadosos, y pensamos en el cielo,
Aún persistiendo en, no pedir ser perdonados,
Quizás diciendo su prédica, o diciendo un Capítulo,
O sobre sus rodillas [las fantasías] están rezando devotamente.
Cuando estamos tristes, y no sabemos por qué,
Quizás es, porque algunas ahí mueren.
Y algún lugar en la Cabeza está adornado de negro,
Lo que nos hace sombríos, sin saber todavía qué nos falta.
Nuestras ilusiones, que ponemos en verso, o prosa,
Son Pinturas, que ellas dibujan, o las Figuras que ellas cortan,
Y cuando esas ilusiones son finas y delgadas,
Entonces están grabadas en sello, o anillo.
Cuando tenemos opiniones cruzadas en la mente,
Disputando en las Escuelas las deberíamos encontrar.
Cuando nosotros los de juguetes infantiles pensamos que,
Una feria podría estar donde esa gente se amontona,
Y en esos puestos todas esas chucherías podrían ser vendidas;
Como Campanas, y Sonajas o brazaletes de Oro.
O Pines, Pipas, Silbatos están a la venta ahí,
Y entonces dentro de la Cabeza habría una Feria.
Cuando ese nuestro cerebro con amorosos pensamientos corre,
Se están casando ahí una Novia y su Novio.
Y cuando nuestros pensamientos están felices, alegremente divertidos,
Entonces ellos están danzando en su Día de bodas. (Traducción mía)

Tra­ducir este poe­ma lla­ma la aten­ción sobre la nece­saria com­pen­e­tración entre for­ma y con­tenido; porque ante la aparente opaci­dad del inglés antiguo, las con­cep­ciones filosó­fi­cas de Cavendish ayu­dan a encon­trar pre­cisión semán­ti­ca. El poe­ma hace posi­ble una visu­al­ización de lo que acon­tece en el cere­bro cuan­do las emo­ciones se man­i­fi­es­tan. Dice poéti­ca­mente que cuan­do esta­mos tristes sin saber por qué es porque una fan­tasía ha muer­to en nues­tra mente. Cavendish enfa­ti­za que el núcleo de la cre­ativi­dad está en la fan­tasía, que opera como una artista plás­ti­ca mod­e­lando y pin­tan­do imá­genes. La segun­da mitad del poe­ma remar­ca su pos­tu­ra ópti­ca de “hac­er ver” al lec­tor que el pen­samien­to dom­i­na­do por la fan­tasía es como una feria vista des­de los ojos de la infan­cia. Ambos poe­mas mues­tran la destreza de Cavendish para unificar una tarea cre­ati­va y filosó­fi­ca, en la que el lengua­je imag­i­na­ti­vo y lúdi­co de la poesía se con­ju­ga con la reflex­ión psi­cológ­i­ca y epis­te­mológ­i­ca.

[1] Cun­ning, David. Mar­garet Cavendish: Essen­tial Writ­ings. New York: Oxford Uni­ver­si­ty Press, 2019. p.169. Énfa­sis de la auto­ra.

[2] Ibid. p. 169. Énfa­sis de la auto­ra.

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