Georgia Douglas Johnson & The Harlem Renaissance

El rég­i­men de lo vis­i­ble impli­ca inscribir hitos, pero tam­bién desplazar otros, bor­rar, lle­var hacia el mar­gen. Tam­bién la tra­duc­ción par­tic­i­pa de la dis­posi­ción del espa­cio int­elec­tu­al, históri­co, políti­co, artís­ti­co, porque de ella depende que algunos autores ten­gan con­tac­to con tradi­ciones de otras geografías. Poco se ha escucha­do de Geor­gia Dou­glas John­son (1880–1966) a pesar de su invalu­able con­tribu­ción lit­er­aria. Hoy más que nun­ca creo rel­e­vante recor­dar­la, dada la escaza cir­cu­lación de las expre­siones artís­ti­cas afroamer­i­canas debido a las arbi­trariedades del canon.

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Cour­tesy Schom­burg Cen­ter for Research in Black Cul­ture, New York

La dra­matur­ga y poeta Geor­gia Dou­glas John­son perteneció al influyente movimien­to Harlem Renais­sance (1918–1937), cen­tral para la his­to­ria cul­tur­al afroamer­i­cana. John­son estudió músi­ca en Ober­lin y tam­bién en Cleve­land Col­lege of Music. Se graduó de Atlanta Uni­ver­si­ty Nor­mal Col­lege. Se mudó a Wash­ing­ton, D.C. en 1910y fue ani­mado­ra del salón lit­er­ario Sat­ur­day Nighters Club en Half-way House, su casa, fre­cuen­ta­da por escritores como Alice Dun­bar-Nel­son, Langston Hugh­es, Jean Toomer, etc. John­son pro­du­jo más de trein­ta obras de teatro y fue auto­ra de los libros de poesía The Heart of a Woman (1918), Bronze (1922), An Autumn Love Cycle (1928) y Share My World (1962).

The Heart of a Woman es una com­posi­ción des­de la expe­ri­en­cia femeni­na. Poe­mas como “The real woman” se aprox­i­man al mun­do inte­ri­or de la mujer: “Poets have sung the glo­ry of man’s pas­sion, / His mas­tery and strength for love’s delight / The woman’s part a ten­der, child­like yield­ing, / To an o’erpowering might” [Los poet­as han can­ta­do la glo­ria de la pasión del hom­bre, / Su dominio y fuerza por el deleite del amor / El rol de la mujer es tier­no, infan­til, com­plac­i­ente, / hacia un poder supe­ri­or].

Pero se dice que ella posee un lengua­je par­tic­u­lar para el amor: “But greater in its pow­er for love’s expres­sion, / Because, beneath the qui­et woman-guise / Dwells a supre­mer and fiercer pas­sion / Than ever meets the eyes” [Pero más grande en su poder para la expre­sión amorosa, / Porque, deba­jo de la apari­en­cia tran­quila de la mujer / Habi­ta una supre­ma y fiera pasión][1].

Sutil­mente el poe­ma ade­lan­ta un dis­tin­ti­vo en el dis­cur­so amoroso femeni­no que en el lengua­je artís­ti­co a par­tir de los años sesen­ta en Esta­dos Unidos se tra­ducirá en una políti­ca de la cor­po­ral­i­dad femeni­na.

Bronze abor­da las rela­ciones inter­ra­ciales y los der­roteros de la mater­nidad en un mun­do racista. John­son escribe: Este libro es el hijo de una amar­ga heri­da-ter­restre[2]. Habla de una aflic­ción, que como resalta W.E.B. Du Bois, cor­re­sponde al ser una mujer de col­or en 1922, como puede verse en “Let me not hate”: “Let me not hate, although the bruis­ing world decries my peace, / Gives me no quar­ter, hounds me while I sleep; Would snuff the can­dles of my soul and sear my inmost dream­ings” [No me dejes odi­ar, aunque el mag­ul­la­do mun­do niegue mi paz, / No me dé lugar, me per­si­ga cuan­do duer­mo; Apague las velas de mi alma y queme mis más recón­di­tos sueños][3].

Este libro tam­bién desta­ca el reasen­tamien­to for­zoso, como en “Hegi­ra”: “Oh, black man, why do you north­ward roam, and leave all the farms land bare?” [Oh, hom­bre negro, porqué te encam­i­nas el norte, y dejas yer­mas todas las tier­ras de las gran­jas][4]. Una segun­da voz responde: “you’ve tor­tured, and wound­ed, and fil­tered their blood ‘till a bud­ding hegi­ra has blown” [Has tor­tu­ra­do, heri­do, fil­tra­do su san­gre has­ta que la incip­i­ente hégi­ra explotó][5]. Así se comen­ta la dolorosa migración de la población afroamer­i­cana tras la Guer­ra de Sece­sión.

El libro mues­tra una inter­pretación poéti­ca de la expe­ri­en­cia racial­iza­da que incluye un desalien­to severo, como en “Black woman”

Black Woman

Don’t knock at my door, little child, I cannot let you in
You know not what a world this is of cruelty and sin.
Wait in the still eternity until I come to you,
The world is cruel, cruel, child, I cannot let you in!

Don’t knock at my heart, little one, I cannot bear the pain
Of turning deaf-ear to your call time and time again
You do not know the monster men inhabiting the earth,
Be still, be still, my precious child, I must not give you birth.[6]
Mujer negra

No toques mi puerta, pequeño niño, no te puedo dejar entrar
No sabes qué mundo es este de crueldad y pecado.
Espera en la quieta eternidad hasta que venga hacia ti,
¡El mundo es cruel, cruel, niño, no te puedo dejar entrar!

No toques mi corazón, pequeño, no puedo soportar el dolor
De hacer oídos sordos a tu llamado una y otra vez
No conoces al hombre monstruoso que habita la tierra
Quieto, quieto, mi hijo precioso, no te debo alumbrar.
(traducción mía)

La deses­per­an­za se con­trasta con poe­mas como “When I rise up”:

When I rise up

When I rise above the earth,
And look down on the things that fetter me,
I beat my wings upon the air,
Or tranquil lie,
Surge after surge of potent strength
Like incense come to me
When I rise up above the earth
And look down upon the things that fetter me.[7]
Cuando me levanto

Cuando me elevo sobre la tierra,
Y desprecio las cosas que me atan,
Agito mis alas al viento,
O me tumbo tranquila,
Ola tras ola de potente fuerza
Como incienso viene a mí
Cuando me alzo sobre la tierra
Y menosprecio las cosas que me atan.
(traducción mía)

Des­de la sin­gu­lar­i­dad femeni­na, la poesía de John­son sug­iere, medi­ante los mat­ices entre angus­tia y opti­mis­mo, la com­ple­ji­dad que car­ac­ter­i­za al “negro nue­vo”, aso­ci­a­do al movimien­to Harlem Renais­sance. Alain Locke sos­tu­vo que en oposi­ción  al “negro antiguo”, que era una mera fór­mu­la históri­ca, este movimien­to enrique­ció la real­i­dad amer­i­cana des­de una nue­va sub­je­tivi­dad: “The great social gain in this is the releas­ing of our tal­ent­ed group from the arid fields of con­tro­ver­sy and debate to the pro­duc­tive fields of cre­ative expres­sion” [La gran ganan­cia social es el desplaza­mien­to de nue­stro tal­en­toso grupo des­de la zona de la con­tro­ver­sia y el debate hacia la zona pro­duc­ti­va de la expre­sión cre­ati­va ][8].


[1] John­son, Geor­gia Dou­glas. The Heart of a Woman. Boston: The Corn­hill Com­pa­ny, 1918. p. 8

[2] John­son, Geor­gia Dou­glas. Bronze. Boston: Brim­mer com­pa­ny, 1922. p.3.

[3] Ibid. p. 22.

[4] Ibid. p. 33.

[5] Ibid. p. 34.

[6] Ibid. p. 43.

[7] Ibid. p. 62.

[8] Locke, Alain, The New negro. New York, N.Y. : Simon & Schus­ter, 1997. p.15.

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